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CRUCE DE LENGUAS EN EXTREMADURA
por
Antonio Viudas Camarasa*
Real Academia de Extremadura

Me propongo escribir sobre el dialecto extremeño y mi cabeza le da vueltas a las lenguas que a lo largo de la historia se han hablado en este territorio.

Escasas noticias tenemos sobre las lenguas prerromanas, aunque cada día son más esclarecedores los trabajos de investigación sobre este asunto. La historia de la colonización de Hispania da información sobre la fundación de Emerita Augusta donde los romanos trajeron el latín de los repobladores, funcionarios y colonos.

Los vestigios del latín visigótico han quedado en las actas de los concilios con la presencia de obispos emeritenses que asistían en época de Hermenegildo. La obra del arzobispo Mausona fue de primordial importancia con la fundación del Xenodoquio, que ha dado nombre a una calle de la Mérida del siglo XX.

La convivencia del latín, griego y hebreo junto a las lenguas tartésicas se ve enriquecida con las lenguas de los invasores godos. De pronto el panorama lingüístico de Extremadura se enriquece con la lengua de otros invasores procedentes del mundo árabe creando una sociedad que perdurará durante ocho siglos, en los que la convivencia, tan excelentemente descrita por Américo Castro de moros, judíos y cristianos da a la Península Ibérica una fisonomía histórica singular. Los cristianos y judíos conviviendo en territorio cristiano con los moros, y los moros y judíos conviviendo en territorio musulmán con los cristianos.

Al latín visigótico, cultivado en el cenobio de Santa Lucía de Alcuéscar, le sucede la lengua árabe del señor moro de Montánchez a escasos kilómetros y escasos siglos, mientras el pueblo mozárabe dominado evoluciona su latín vulgar hacia el primer balbuceo de una nueva lengua románica que se quedó sin frutos, porque la reconquista castellano-leonesa impuso su poderío lingüístico, primero al estilo del Fuero Juzgo con acento asturiano y después al estilo de la lengua de Las Partidas de Alfonso X el Sabio.

Barriu góticu de Valencia d'Alcántara. Afotu Antonio Viudas 2001

Es en el siglo XIII, con los fueros de repoblación, cuando las normas alfonsíes se imponen en territorio extremeño dando lugar a la fisonomía actual, pasando por las evoluciones tan importantes del siglo XVI, que permanecerán como arcaísmos del español. La convivencia de normas del mozárabe, el protorromance hispánico y árabe ha dado origen al acervo cultural y lingüístico de Extremadura.

De las lenguas romances surgidas del latín vulgar el extremeño ha estado siempre en cruce de frontera con el castellano de la Corte y el portugués vecino. Podríamos decir que el extremeño es fruto de la suma de las huellas y los acentos de los pueblos étnicos que han repoblado el territorio: asturleoneses, gallegos, castellanos, navarrros, aragoneses, catalanes, valencianos, portugueses...

La conciencia de ser extremeño nace en la Edad Media, se afianza en la literatura del Siglo de Oro (recuérdese las referencias de Miguel de Cervantes a Extremadura en sus obras), se personaliza en el siglo dieciocho y se convierte en objeto de estudio a finales del siglo XIX con la dialectología científica en la revista de Fregenal de la Sierra, y un poco más tarde en La Revista de Extremadura.

La personalidad extremeña ofrece un hito lingüistico con las obras de Gabriel y Galán y Luis Chamizo y se universaliza con la traducción de Le petit prince al castúo realizada con voluntad de crear una lengua literaria.

En el último tercio de siglo hemos pasado de escuchar y defender que «El extremeño es castellano mal hablao» a la expresión de unos niños extremeños que en la Semana Santa de 2001 reciben la visita de sus primos de Madrid y tras convivir con ellos, comentan a su madre con ingenua conciencia lingüística: «Que mal hablan el extremeño mis primos de Madrid».

Mayo 2001

Antonio Viudas Camarasa es el mas emportanti estuyosu de las lenguas estremeñas, dialeutólogu, miembru de la Real Acaemia d'Estremaúra, profesol del Departamentu de Filolohía Espánica de la Universidá d'Estremaúra, pueta, ensayista i autol de librus, entri otrus muchus, comu el célebri "Diccionario Extremeño". Gracias al su informi favorabli, el gobiernu estremeñu a declaráu oguañu "bien d'interés cultural" a fala de Xálima. Parti del su labutu sobri esta lengua está arrecohíu ena su páhina http://www.galeon.com/habla-fronteriza