ASOCIACIÓN CULTURAL "ESTUDIO Y DIVULGACIÓN DEL PATRIMONIO LINGÜÍSTICO EXTREMEÑO" (APLEx)

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AGENDA DE APLEX

 

8 DE MARZO DE 2007

 

Rosa Lencero, socia de APLEX,

modera una mesa redonda en el ciclo SER MUJER EN ROMA,

organizado por el Museo Nacional de Arte Romano en Mérida

 

 

 

 

 

 

 

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Ocio y cultura
   
Ser mujer en Roma    
Carmelo Arribas   
10 mar 2007 actualizado 00:00 CET :: Leído 193 veces
El Museo de Arte Romano de Mérida, de la mano de Trinidad Nogales y Pilar Aldeanueva, ha querido aportar su granito de arena en la conmemoración del día Internacional de la Mujer, con la organización de un ciclo de Conferencias bajo el tema: Ser mujer en Roma.

 
Triptico del ciclo de conferencias Ser mujer en Roma en el Museo Arte Romano
El cartel anunciador, muestra la distinta situación social y cultural de la mujer en el mundo clásico, con la reproducción de un fresco en el que una matrona romana con la cabeza cubierta con un velo, hace una ofrenda a una diosa, mientras a su lado una sierva sustenta sobre su cabeza un cesto lleno de flores. Son las tres condiciones, diosa, matrona y sierva, que modelan la imagen femenina clásica. Aunque las conferencias, se centrarán en la situación de quien podía ejercer algún derecho, la mujer libre.

La doctora profesora emérita de arqueología de la Universidad Complutense de Madrid, doña Pilar González, repasó la situación de la mujer clásica en la sociedad, la libertad e igualdad de derechos de la sociedad etrusca, frente a los intentos a través de la propaganda oficial con estereotipos de heroísmo y virtudes, de crear un ámbito más restringido de actuación a la fémina romana.

Las conquistas sociales de la mujer, con el inviolable derecho a la propiedad, representa un ámbito importantísimo de libertad, pudiendo incluso dejar los menesteres mas habituales de la casa en manos de los siervos, mientras, ella puede dedicarse a tejer, a administrar la economía doméstica, o a dedicarse a profesiones liberales o a los negocios.

La instauración de las Matronalia, una fiesta específica dedicada a las matronas puede considerarse igualmente una conquista social. La situación de la mujer, en este período histórico, era más avanzada que la que se vivió en España hasta hace muy pocos años con una dependencia económica y legal del marido.
 

Esta libertad en la mujer romana, originaba algunas quejas en los hombres, como comentaría el profesor Santiago López de la Universidad de Extremadura, en su disertación sobre la Misoginia, que escribe el poeta Marcial en sus Epigramas:
"¿Me preguntas porqué no quiero casarme con una mujer rica? Porque no quiero ser la mujer de mi mujer. La matrona, Prisco, ha de ser inferior al marido: sólo así resultan iguales el hombre y la mujer".

Su influencia en la vida política aunque no ostentara cargos era evidente. La ley Oppia, del 215 a.C, que castigaba el lujo excesivo y la ostentación de joyas fue derogada en 195 a.C. por la presión de las mujeres .

El catedrático de Filología Latina de la universidad de Sevilla D. Julián González, dio una visión de la situación de la mujer en el mundo clásico partiendo de los relatos y descripciones, que nos han llegado de los escritores latinos, y cómo muchas, de la época republicana, eran sumamente cultas, y todas, para poder dirigir eficazmente la economía familiar debían de tener conocimientos de matemáticas y saber leer y escribir.

Las costumbres sexuales de las matronas romanas y sus múltiples matrimonios, que implicaba una libertad personal, que fue perdiéndose a través de los siglos posteriores, ocuparon también la atención de los conferenciantes.

Finalmente se cerró este ciclo con un debate, en el que participaron los tres ponentes, moderado por la escritora Rosa Lencero, y en el que se debatieron los problemas pasados y su repercusión en los tiempos actuales.
 

Sin embargo, sea como sea la situación social de la mujer, siempre habrá hombres, que como los romanos de los escritos de Aulio Gelio, se sigan quejando :
"Esta ( su mujer) salvo la dote, tiene todo lo que no deseas:
...Me priva de todo lo que me gusta.¿Crees que por mi bien?
Mientras anhelo que se muera, yo mismo vivo muerto entre los vivos
"
Pero también los habrá como Gayo Plinio, cuyo amor por su esposa hace que en su ausencia sea incapaz de vivir sin ella:
" Te ruego encarecidamente que te preocupes por mi ansiedad enviaándome una o mejor dos cartas a diario. Estaré más tranquilo mientras las lea, pero volveré a estar inquieto tan pronto como las haya leído".

http://www.extremaduraaldia.com/ocio-y-cultura/ser-mujer-en-roma/34239.html

 

 
Última actualización: 02/04/2007

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