ASOCIACIÓN CULTURAL "ESTUDIO Y DIVULGACIÓN DEL PATRIMONIO LINGÜÍSTICO EXTREMEÑO" (APLEx)

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Rosa Lencero

La paz del lobo

ECOS DE PRENSA

Enero 13 2007

Merche Barrado Timón entrevista a Rosa Lencero

Periódico HOY

http://www.hoy.es/prensa/20070113/sociedad/prosa-magica-escritora-exigente_20070113.html

ROSA MARÍA LENCERO ESCRITORA
«Los personajes son mujeres luchadoras en una época triste»
La escritora utiliza con delectación vocablos ya en desuso del habla popular y convierte a Mérida en un universo literario donde bregan figuras fundamentalmente dignas
 
 
'La paz del lobo', la primera novela de la poeta Rosa María Lencero ha tenido la rápida difusión de los libros cuyo atractivo corre de boca en boca entre los lectores. En Extremadura, donde el desarrollo de la industria editorial hace impensable el lanzamiento masivo de una apuesta novelesca, el libro de Lencero se ha ido imponiendo por la simple fuerza de su atractivo literario. Sobre todo en Mérida, donde la novela ha sido editada (De la Luna Libros) y donde Rosa trabaja y ha vivido toda la vida, hasta trasladarse a Malpartida de Cáceres.

'La paz del lobo' es una novela de personajes entrecruzados, hecha con una escritura de extraordinaria calidad que resucita con acierto y cariño términos casi desaparecidos del lenguaje popular extremeño. Con los registros del realismo mágico, Rosa Lencero crea un universo de personajes que tienen como denominador común el afán de superación en la Mérida gris y sin horizontes de la posguerra.

Quizá por vez primera en su historia, la capital extremeña se convierte en personaje literario de extraordinaria magnitud, aunque sus perfiles nada tengan que ver con la magnificencia arquitectónica de su pasado y se ajusten más a la grandeza interior de unas gentes humildes y dignas que tratan de superar la herida abierta de la guerra civil. Sólo el Guadiana, en su eterno discurrir, es un personaje reconocible y siempre presente en estas páginas.

-¿Se planteó hacer un libro sobre mujeres, sobre la guerra, sobre Mérida...?, que todo eso y mucho más es la novela.

-El germen fue hacer una novela sobre mujeres y por eso en ella impera el espíritu femenino. La idea primigenia fue la figura de la mujer en una época pasada. Luego se me han ido añadiendo otras ideas, se han abierto solas muchas ventanas: la posguerra, Mérida, y determinadas situaciones que quería recuperar.

-Porque Mérida no es sólo trasfondo, es también uno de los personajes principales. Ha convertido a la ciudad en un mundo literario.

-Sí. Y un mundo literario bastante ancho. Me dolía que aunque en esa época Mérida era un pueblo grande como la mayoría de las ciudades españolas, se quedase constreñida y limitada. Necesitaba que su mundo literario fuera fascinantemente amplio.

Ojos de niña

-Usted no vivió la posguerra pero se atisban situaciones de antaño vividas personalmente. ¿Qué ha pillado para la novela de la niña que vivió aquello?

-Necesitaba el realismo mágico para novelar, porque cuando intentas hablar de la realidad en una novela tienes que jugar con ella. Entre lo real y lo testimonial necesitas poner la magia y lo onírico, como dijo Jesús Sánchez Adalid de forma muy certera. Una Mérida que está abrazada por el río, como Badajoz, necesitaba la figura literaria del Guadiana junto a ella y a partir de ahí añadir vivencias e historias que están al borde del río y en el núcleo vivo de la ciudad.

-Aunque haya escrito siempre poesía, parece mentira que un primer libro tenga tanta madurez, con ese español paladeable y terso.


-Muchas palabras de las que he utilizado han quedado ya en el baúl de los recuerdos. Era nuestra manera de hablar el castellano antiguo y el extremeño. Son palabras cuya inmensa mayoría he oído en esa primera infancia a la que hacías referencia hace un momento. Todo eso lo he ido vertiendo en la novela junto con ese vocabulario oído desde pequeñita. Ese 'no queda ni froncia de pan' o 'cundura el pan para que no se termine' son palabras entrañables. Es un vocabulario exquisito para la época, algo que ha todo el mundo le ha encantado, porque han vuelto a rememorar la manera de hablar de su infancia, de sus abuelos...Porque es muy triste que esa manera de hablar haya caído en desuso, ya que tenía una musicalidad que ya se ha perdido. Nuestra forma de hablar está ahora muy estandarizada, es demasiado uniforme. Hemos perdido esos matices tan entrañables. Y creo que he conseguido retratar todo ese vocabulario.
 

Sociedad

La prosa mágica de una escritora exigente

 
 
 
Rosa María Lencero ha firmado una carrera literaria singular en un sector donde la presentación a premios literarios se ha convertido en un recurso habitual para darse a conocer y rentabilizar en los posible la escritura.Caracterizada por la discreción y el rigor intelectual, Lencero ha pulido morosamente su poesía con dedicación de orfebre, exigiendo a su escritura la máxima expresividad. Alejada de fotos y oropeles, con voluntad poderosa de hormiga, nunca ha buscado el triunfo, pero ha perseguido con denuedo la calidad. De ahí quizá la magia de su prosa en esta novela que primero fue un proyecto relacionado con una serie de personajes femeninos y ha acabado convirtiendo a Mérida en una especie de Macondo extremeño. Seguro que no es la última sorpresa extraordinaria que esta escritora deparará a sus lectores. Rosa Lencero tiene pendientes de edición proyectos relacionados con la literatura infantil, no deja de publicar cuentos cortos que siguen indagando en el alma femenina y se adentra también en el mundo del teatro, a través de su colaboración con Asunción Mieres y el Aula de Teatro de la Uex. Mientras hace malabarismos para conciliar la vida profesional y familiar y aprovecha el tiempo del planchado para ver la tele, puede disfrutar ahora del triunfo que le ha supuesto esta novela que ha hecho que la saluden por la calle gentes que ni siquiera conoce.

 

Anselmo y Fidel

-Son singulares los personajes de Jacinta o de Rita, pero también Librada, que es mujer de rompe y rasga. Aunque hay personajes masculinos geniales como el abuelo Fidel, ha reservado lo mejor para ellas.

-Los personajes masculinos tienen fuerza porque vivifican todo lo que se novela. Anselmo es la espina dorsal a la que se va engarzando toda la novela. Con Fidel, he tratado de rescatar lo que es un abuelo entrañable, que es también un padre auténtico para este huérfano de la posguerra. Hay otros personajes masculinos con fuerza totémica y una raíz muy potente en el libro. Pero ahí vamos con el espíritu femenino. Todas las mujeres que aparecen son luchadoras a brazo partido en una época calamitosa y triste. Ellas eran las que sustentaban hogares marcados por esa época de penurias. Hay personajes como la buela, Jacinta Triguero Suárez, una republicana que ha perdido un hijo en una trinchera y tiene que sobrevivir a la amargura y la tristeza para sacar adelante a un nieto. Rita infante es la madre de Anselmo, una maestra depurada que ha pedido la guerra y se sabe en el otro lado de todo, porque la posguerra volvió a enganchar a las mujeres al fogón. Incluso Balbina, que trabaja de fregona en una fonda y ni siquiera tiene opción a enamorarse... Todas estas mujeres sobreviven más que viven en esa época en que el mundo femenino estaba relegado y la mujer era una mujer y punto. Rita se rebela contra eso, ella quiere una mujer femenina pero culta, que lleve las riendas de su vida y pueda tocar el presente con sus manos y mirar hacia el futuro.

-En esa Mérida que ha tenido su olimpo de dioses clásico usted crea otra mitología que es la del personaje cotidiano que ha llevado adelante la ciudad. Quizá eso ha hecho que mucha gente se haya identificado con personajes inventados.

-La inmensa mayoría de los personajes es pueblo llano, el pueblo que trabaja y vive o malvive. Que están en la calle para llevarse unos garbanzos al puchero, que va descalzo o con unas alpargatas agujereadas, que no tiene opción a nada y cuya vida está limitada. Ese pueblo es el que forma la inmensa mayoría de los ciudadanos de una ciudad y dan la vida por ella. Por eso la novela principalmente es de pueblo y para el pueblo. Bien claro dicen muchos personajes, al defender sus posturas vitales, que los pobres siguen siendo pobres y cada vez más y los ricos cada vez más ricos y lo plantean de forma cruda y sórdida porque esa era la realidad y no había otra.

 

 

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Última actualización: 28/01/2007